
Este modesto espacio ha buscado siempre analizar cualquier problema desde sus distintas orillas argumentativas. Así pues, me siento llamado a tratar una infeliz interpretación de la realidad. Con ello busco referirme a la explicación que el ministro de defensa -Antero Florez Araoz- diera sobre el último atentado que masacró la vida de 14 miembros de nuestras Fuerzas armadas.
Son ya varias las emboscadas y con los mismos trágicos finales para un país que observa el llanto y la desolación de padres, esposas e hijos. Bajo este hecho los defensores de los Derechos humanos no podemos mantenernos callados, sin embargo no es parte de nuestras responsabilidades. Es decir, no son las organizaciones pro DDHH las encargadas de facilitar de toda la logística necesaria a nuestras fuerzas armadas, no son estas organizaciones las encargadas de facilitar estrategias de inteligencia militar. Todo ello es entera responsabilidad de los poderes del estado. Tanto del ejecutivo como del legislativo. No solo hablamos de ampliar el presupuesto para la lucha contra el narco terrorismo, sino también de la formulación de normativas y permisiones que faciliten el trabajo responsable y planificado de las acciones tácticas de las fuerzas del orden. En ese sentido, es un enorme descaro cuando un congresista fujimorista levanta el dedo acusador preguntándose “¿y dónde están las organizaciones de DDHH? ¿Por qué no hacen nada por ellos?”. A ellos –algunos congresistas- les debemos decir que el estado –con favor de nuestros impuestos- les paga un generoso sueldo no por velar del proceso legal de una persona –Fujimori-, sino por vigilar y promover el bienestar de todos los peruanos. Y si los asuntos privados pesan más que los comunes, su candidatura –hablamos del discurso Keikinista- queda de por si descartada. Sin embargo, ello deberá ser materia de otro espacio.
Cuando escuché al ministro de defensa “reificando” la vida de los efectivos caídos, me hizo pensar en la nula capacidad que tienen nuestras autoridades por ver en el otro a uno mismo. Es decir, la alteridad también es responsabilidad por el otro. Es indignante que luego de la brutal muerte de los efectivos caídos, recién a partir de ello se les faciliten teléfonos satelitales, chalecos antibalas y otro tipo de equipos fundamentales para el trabajo que ellos realizan.
Ahora bien, la responsabilidad recae sobre las autoridades directas que facilitan continuamente el traslado irresponsable de tropa y armamento. En ese sentido y motivado por una escalofriante duda, esbozo una teoría de los hechos. Es decir, si aquel pasaje en el VRAE es el campo por excelencia de emboscadas narcoterroristas; si varias tropas fueron asesinadas bajo la misma estrategia; si la misión no era de vital importancia y se pudo trasladar al personal por vía aérea como lo señala el manual (pag. 95) de las FFAA en zonas de emergencia… ¿por qué dichas autoridades los volvieron a enviar y con el tipo de armamento que llevaban?
Como la corrupción no da factura y no entrega lo pactado vía DHL. Me escalofrío al pensar que mandar efectivos vulnerables en condición de “blancos fáciles” es la mejor manera de entregar armamento sin necesidad de documentación incomoda o asalto a los cuarteles. En fin, esta teoría es tan escalofriante como posible.
Entre tanto, se trata de restar importancia a los hechos aduciendo que “hay bajas porque se esta avanzando en la zona del VRAE”. Es decir, que el nivel de progreso en la zona es directamente proporcional a la cantidad de efectivos sacrificados por la estabilidad administrativa de los altos mandos, que desde Lima tienen una visión adulterada de la realidad producto de las comodidades que saben captar para la sostenibilidad de su Status quo. Digamos, que las herramientas las podemos tener ¿no? Es decir, que nuestro sistema de inteligencia no solo sirva para intervenir conversaciones a personalidades corruptas. Estamos seguros que si los altos mandos se reflejaran en los subalternos en zonas de emergencias, tendrían mejoras considerables en armamento, rancho, logística administrativa y legal, mejores estrategias de inteligencia y un respeto digno hacía el trabajo esforzado que nuestros efectivos cumplen en las zonas de emergencias. Porque respetamos y celebramos el papel que ellos realizan. En ese sentido, invocamos a los verdaderos responsables a que cumplan la parte del trabajo que les toca. Porque con planificación, herramientas y voluntad política, se puede hacer mucho, que lo esta probado… lo está.
Pdt: Que los amigos fujimoristas no tomen el dolor de los familiares como “tractorcito de batalla” que apela al pasado y anhelado sistema manipulado por la mano oscura y corrupta de Fujimori y Montesinos. El problema es que tenemos un pueblo poco informado, con hambre de promesas y fácilmente maleable por el primero que recuerde y maquille los métodos de un pasado gobierno corrupto.
Pdt II: Todo sospechoso debe cumplir con los procesos legales regulares, siempre con la vigilancia –no intervención directa- de las organizaciones pro DDHH que aseguren un proceso digno, justo y seguro. En ese sentido, estamos en contra de cualquier liberación de procesados producto de presiones políticas y partidarias sin las investigaciones legales y pertinentes que determinen su inocencia y posterior liberación.
